Alpuente, este pueblo valenciano, erigido de forma imponente sobre la roca en la comarca de Los Serranos, custodia una de las trayectorias históricas más singulares y deslumbrantes del interior valenciano
Desde los ecos prehistóricos hasta su merecido reconocimiento como lugar de especial atención. Este rincón de la Serranía evoca el señorío de los tiempos en que sus murallas desafiaban el horizonte y sus tierras acuñaban su propio destino
El cenit de la notoriedad de Alpuente nace en el s. XI. Tras la fragmentación del Califato de Córdoba, este bastión inexpugnable se erigió como la capital de la Taifa de Alpuente (1009-1104), un reino independiente regido con astucia por la dinastía de los Banu Qasim. Enclavado estratégicamente en el Camino Real
Alpuente no solo dominaba los accesos de la Serranía, sino que floreció de tal manera que llegó a acuñar su propia moneda, convirtiendo sus escarpados riscos en un faro de relevancia económica y cultural en la España islámica. Tal era su peso que el mismísimo Cid Campeador asedió y doblegó la villa en 1089 para exigir sus tributos
Con la Reconquista, el destino de Alpuente se unió indisolublemente a la Corona de Aragón. Cedido inicialmente por el rey moro Abu Zayd a Jaime I el Conquistador, el municipio se consolidó como una Villa Real de frontera indispensable, abarcando una vasta extensión territorial
Caminar hoy por sus calles es realizar un viaje vertical en el tiempo, recordándonos que la grandeza de la historia no se mide por el tamaño de las ciudades, sino por la altitud de su legado
La muralla de la madina (ciudad) al-Bunt (Alpuente) se construyó posiblemente en el s. X para defender la zona accesible, no protegida por el cortado sobre el Reguero. Delimitó una superficie urbana de casi tres hectáreas mediante un alto muro de más de diez metros jalonado por trece torres, de las que solo quedan las bases
Junto a la muralla excavaciones arqueológicas sacaron a la luz restos de edificaciones donde se alzan majestuosos los arcos fajones apuntados, testigos de la arquitectura bajomedieval que integraba el antiguo sistema de pasos elevados y murallas de esta histórica villa
Palacio de hospedaje. Cerca de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y del Ayuntamiento se conservan los restos y la traza de un antiguo palacio tradicionalmente señalado como el lugar de alojamiento del monarca Jaime I durante sus visitas
En la Calle Rey Don Jaime vemos el actual ayuntamiento
Castillo. Edificio militar durante los ss. IX al XIX. Monumento declarado Bien de Interés Cultural. De aquella magnífica e inexpugnable fortaleza quedan restos de procedencia romana y árabe: aljibes, cisternas, pozas y cámaras que parecen auténticas mazmorras, pilas de piedra donde se picaba la pólvora
Lo mejor conservado del castillo es la Torre de la Veleta o del Homenaje, construcción de sillería que, a pesar de los repetidos derribos, mantiene unos diez metros de altura
Situado en lo alto de un cerro sobre el profundo barranco del Río Reguero, a 958m sobre el nivel del mar, se yerguen las estructuras del Castillo
El desnivel y verticalidad de la peña sobre el barranco era su mayor defensa. Surgido como inexpugnable fortaleza en torno a la cual se establecería la población primigenia que controlaría el paso por el valle
Entrada, donde se situaba el puente levadizo que se izaba mediante torno. El perímetro amurallado delimita una superficie aproximada de 1ha denominada Alcazaba
En esta alcazaba, es en la que nos encontraríamos con la Ciudadela, los aljibes, almacenes y la zona palatina en la parte superior
La Torre Albarrana se yergue en la barbacana existente al sur del conjunto y exenta del recinto amurallado de la Alcazaba
Es una construcción avanzada concebida con doble función ofensiva y defensiva, pues actúa como atalaya ejerciendo su control sobre valle sur y permite hostigar al enemigo que intente acceder por el único paso existente al recinto debiendo neutralizarla para poder alcanzarlo
Los aljibes del castillo constituyen una de las estructuras subterráneas mejor conservadas y más fascinantes de esta fortaleza inexpugnable
Situados en la alcazaba y la zona palatina, a casi 1.000 metros de altitud, estos depósitos excavados en la roca cumplían la función vital de abastecer de agua a la guarnición y a la población de la taifa frente a los prolongados asedios medievales
Uno de los más notables se localiza debajo del patio central de la zona del palacio
Aunque la fortaleza sufrió severos destrozos durante las Guerras Carlistas en el s. XIX, los aljibes, pasadizos y cámaras subterráneas sobrevivieron en gran parte y han sido acondicionados recientemente con un itinerario ilustrado para facilitar su comprensión histórica
La inexpugnable fortaleza perduró como centro de la Baylía de Alpuente hasta época moderna. Cuando las tropas carlistas se instalaron en el castillo, en abril de 1839, derruyeron lo que quedaba de las antiguas construcciones para convertirlas en baterías, más resistentes a la artillería moderna, mientras que la tropa se instalaba en los antiguos aljibes y almacenes. El asedio que se produjo entre el 24 de abril y el 2 de mayo de 1840, durante el cual se dispararon más de 5.000 proyectiles, acabó de arruinar lo que quedaba del castillo y de las murallas
Excelentes vistas hacia el Norte controlando el camino real y el valle
Vista hacia el pueblo con la iglesia a los pies
Vista hacia el Sur, desde el mirador Ángel Comes
Jaime I dotó a Alpuente de una categoría jurídica privilegiada al declararla Villa Real, lo que significaba que dependía directamente del rey y no de ningún señor feudal. Una relación siempre presente en fachadas y rincones aquí
La relación de Jaime I con Alpuente se caracteriza por la cristianización, ampliación y reutilización institucional de las estructuras defensivas andalusíes
Tras la conquista, el monarca adaptó la fisonomía de la villa a sus nuevas funciones como plaza fuerte de frontera y Villa Real
Plaza Real Villa de Alpuente, espacio público neurálgico e histórico situado en el corazón del casco urbano, con muchas casonas con portales dovelados y una decoración que aunque parecen piedras en realidad son fósiles arbóreos
Plaza D. Nicomedes Cortés. Un célebre médico y fotógrafo local de la primera mitad del s. XX cuyo legado visual retrató de manera excepcional la vida de este pintoresco pueblo
Pasear por Alpuente es una experiencia que estimula los sentidos y te sientes como un viajero en tiempo de época medieval y cada esquina promete un nuevo rincón fotogénico
El escudo de Alpuente está constituido por un puente, dos torres más grandes y una central más pequeña, las barras de la Corona de Aragón y la Corona Real; símbolos que recogen los puntos clave de su historia. El puente hace referencia al alto puente que probablemente daría origen a su nombre. Las dos torres mayores hacen referencia sus dos históricos castillos, el de Alpuente y el del Poyo. La torre central y más pequeña se refiere a la torre de la Aljama
Un entramado medieval fascinante suspendido en el tiempo, ideal para recorrerlo a pie. Las calles estrechas, los arcos de piedra y las fachadas señoriales revelan el esplendor de este antiguo reino de taifa
En la parte baja de la Villa, siguiendo la emblemática Ruta del Camino de los Huertos Medievales, se localiza el complejo de lavaderos públicos más importante del pueblo, compuesto por varias estructuras consecutivas
El Primer Lavadero: Una gran construcción de planta rectangular resguardada por una techumbre cubierta a un agua. Cuenta con un sistema ingenioso de conducciones de piedra y mampostería
Toda el agua sobrante de estas estructuras no se desperdiciaba, sino que se canalizaba y se aprovechaba para el riego de la Acequia Madre y las plantaciones colindantes
El Lavadero "de Enfermos" s. XVI. Situado justo a continuación, este segundo espacio cumplía una función sanitaria crucial. Estaba reservado exclusivamente para lavar la ropa de las personas enfermas de la Villa con el fin de evitar contagios en el lavadero principal. Cuenta con dos balsas bien diferenciadas: una para el lavado y otra dispuesta como abrevadero
Torre de la Aljama, también conocida popularmente como Porche de San Antonio, es el vestigio defensivo e institucional más importante de la villa medieval
Originalmente erigida como la puerta noble y principal acceso de la muralla andalusí
Portal en Codo. Siguiendo la tipología de las defensas islámicas, el paso al interior a la villa se realizaba a través de un porche monumental que cruza el núcleo de la edificación mediante una entrada en codo, diseñada específicamente para romper la fuerza de las embestidasSistemas de Cierre. El pasaje conserva las huellas de sus antiguos mecanismos de protección, destacando el espacio destinado al rastrillo defensivo y las dependencias anejas del cuerpo de guardia
Inicialmente concebida como una estructura exenta y diáfana integrada en las 14 torres de la muralla, la torre sufrió una gran transformación en el s. XVI
Este robusto bastión de piedra evolucionó a lo largo de los siglos para unificar la arquitectura militar con las funciones de gobierno civil, habiendo servido de casa consistorial hasta el año 2012
Planta Baja. En los niveles inferiores se localiza el porche de San Antonio y las antiguas caballerizas
Con el paso del tiempo, este espacio inferior fue reconvertido en un calabozo oscuro. Los presos eran introducidos de forma literal mediante una cuerda a través de una trampilla en el piso
Los reos estaban hacinados en un mínimo espacio sin luz y un agujero de letrina
Salón de las Cortes. Una de las estancias de mayor peso histórico
En esta sala de la zona baja se llegaron a celebrar sesiones de las Cortes del Reino de Valencia en dos ocasiones de la época bajomedieval. En 1319 bajo el reinado de Jaime II y en 1383 presididas por Juan I
Detalle de los marcos pétreos de la portada
Salón Plenario y Sala Consistorial s. XVI. Situado en la zona noble reformada en la Edad Moderna
Destaca por albergar un soberbio conjunto de techos y artesonados decorados con yeserías polícromas del s. XIV
De este mismo siglo se conserva un molde con el que se hicieron las yeserías
Asomados a la ventana
Iglesia Ntra. Sra de La Piedad, edificada sobre una antigua mezquita tras la conquista de la villa por el rey Jaime I en 1236
Campanario. Torre gótica octogonal de sillería adosada junto a la puerta de ingreso, cuyos restos más antiguos datan del s. XIV y cuya construcción concluyó en el s. XVI. tres cuerpos, en el primero una saetera y una lápida del siglo XVII con inscripción plagada de abreviaturas que dificultan su lectura. "Sepan todos...". En el tercer cuerpo, reloj y vanos de medio punto muy alargados para la sala de campanas
El largo periodo de construcción, hace que la arquitectura del templo varíe según las distintas épocas en las que ha edificando, al tiempo que ha ido sufriendo también al compás de la historia remodelados, añadidos y restauraciones diversas. Por ello podemos ver en el templo diferentes estilos arquitectónicos y detalles artísticos
La historia reflejada en sus piedras. Desde el "Vitor" Franquista hasta el desgaste de la piedra por el afilado de navajas y cuchillos
Cuenta con una portada de acceso en arco de medio punto de tres arquivoltas concéntricas sostenidas por jambas laterales
Iglesia de nave única, con las capillas laterales que se abren a los lados de la nave central, permitiendo una visión diáfana del altar
Museo Etnológico. Un espacio cultural único ubicado en un antiguo horno de pan gótico del s XIV que estuvo en funcionamiento hasta el último tercio del s. XX
´
Lo más fascinante de este museo no es solo su colección, sino que el propio edificio medieval forma parte de la exposición, conservando bellísimos arcos góticos de gran valor
A diferencia de otros museos tradicionales, su discurso expositivo se centra en la organización colectiva y comunal del territorio. Explica cómo los habitantes de la villa y sus aldeas se unieron para subsistir en un medio natural difícil y serrano
La entrada en arco de medio punto y grandes dovelas conserva la cerradura original con llave medieval encriptada de madera
En la puerta de entrada vemos una espectacular formación rocosa con cavidades alveolares
Alpuente es un auténtico paraíso de la paleontología en el interior de la provincia de Valencia
Imaginando. Durante el Jurásico Superior, hace unos 145 millones de años, este territorio montañoso fue el hogar de colosales dinosaurios saurópodos, estegosaurios y terópodos depredadores
Museo Paleontológico de Alpuente (MUPAL). En pleno casco urbano, este museo alberga los fósiles originales recuperados en las excavaciones locales
Emplazado de forma única dentro de la antigua Ermita de Santa Bárbara del s. XIV
El Museo Paleontológico se ha planteado como un espacio activo con capacidad para informar y a la vez emocionar a todo aquel que lo visite
En la actualidad y desde 1997, los geólogos y paleontólogos de la Universidad de Valencia llevan realizando sistemáticamente todos los años excavaciones paleontológicas con resultados sorprendentes, como son, la aparición de tres grandes dinosaurios saurópodos y otros dinosaurios herbívoros. Así mismo, también se ha aumentado el rico patrimonio paleontológico con el descubrimiento de 6 yacimientos con huellas de dinosaurios declarados Bien de Interés Cultural con categoría de zona paleontológica
Se pueden contemplar los huesos de los dinosaurios que se han recuperado en las excavaciones paleontológicas en Alpuente y en la Comarca de la Serranía
La joya de la exposición es el esqueleto casi completo de un gran dinosaurio saurópodo, un herbívoro de cuello largo hallado en la cercana aldea de Baldovar
Huesos que se muestran bajo un acristalado del suelo, aquí vemos un Fémur
También podrás ver restos de estegosaurios como el Dacentrurus y recreaciones de la flora jurásica de la comarca
Un ejemplar fósil del bosque petrificado del jurásico. Durante el Jurásico Superior esta comarca de Los Serranos estaba cubierta por frondosos bosques tropicales sobre todo, coníferas
El proyecto paleontológico de Alpuente, es único en su contenido. Los restos de dinosaurios de Alpuente pertenecen a un periodo geológico con muy escasos yacimientos en el resto del país
El Acueducto de Los Arcos es una de las joyas monumentales más importantes de Alpuente
Se trata de una impresionante infraestructura hidráulica construida principalmente entre los ss. XVI y XVII en estilo gótico-medieval que servía para abastecer de agua a la villa para el consumo doméstico y el riego de su histórico sistema de huertos escalonados
Declarado Bien de Interés Cultural en 2005. Se levantó con el propósito de canalizar el agua procedente de los manantiales de la Fuente Nueva y la Fuente de Marimacho. El tramo principal cuenta con 13 arcadas de piedra trabajada en sillería, salvando un desnivel con un trazado total de unos 265 m.













































































