Guadalajara

Guadalajara, de orígen Celtibérico, aunque, la referencia del nombre proviene de cuando fue plaza fuerte en la estrategia militar de los emires y califas de Córdoba. Entonces fue conocida como Wad al-Hayara

 
Ayuntamiento. En la plaza Mayor se encuentra el actual edificio del Ayuntamiento, de 1906. El revoco actual acentúa el estilo ecléctico de su fachada y contrasta con el hierro forjado de su campanario



La referencia monumental más significativa de Guadalajara sin lugar a dudas es el Palacio del Infantado, ubicado en zona céntrica y diáfana que permite la concentración de ferias y exposiciones


La historia del palacio puede resumirse en cuatro actos: su construcción, iniciada en 1480 y concluida a fines del s. XV; su reforma, por el quinto duque del Infantado, entre 1570 y 1580, que introdujo los elementos renacentistas; su ruina, a causa de un incendio en 1936, y, finalmente, su restauración en los años sesenta


La complicadísima portada, marco sucesivo de los emblemas de la familia y del constructor


La galería baja, inicialmente, estaba sostenida por columnas helicoidales, como las del piso alto. En 1571, esas columnas fueron sustituidas por las actuales, de estilo dórico, al mismo tiempo que se levantaba más de un metro todo el suelo del patio


Enorme valor tiene el Patio de los Leones, en el interior. Se compone de dos galerías formadas por arcos rebajados de tres centros: en la inferior, predomina el motivo compuesto por los leones enfrentados


En la superior, el de los grifos, animales mitológicos y con las columnas helicoidales originales


Los contrastes abundan en la fachada del palacio: entre la traza gótica inicial y las ventanas renacentistas; entre los vanos de la galería superior y el gran muro de fortaleza del cuerpo bajo, cuya solidez acentúan las cabezas de los clavos de piedra


Vale la pena recrearse en los detalles y ver la parte de la decoración original y la restaurada


Torreón de Alvar Fáñez. Este torreón recuerda la leyenda de la reconquista de Guadalajara por Alvar Fáñez de Minaya en 1085, torre pentagonal, erigida a comienzos del s. XIV


Santuario de Nuestra Señora de La Antigua, apreciamos un ábside mudéjar del siglo XIV coronado por una espadaña, e inmediatamente, la fachada del santuario de traza neogótica


Iglesia del Carmen. La fachada queda determinada por el contraste entre el ladrillo y la piedra. El ladrillo, en todo el cuerpo superior; la piedra, en los cinco arcos del cuerpo bajo y en los elementos decorativos de la parte alta


En el interior del Carmen, de tres naves, tenemos en el lado de la epístola, una reja de coro que custodia el sepulcro de la "Monja de las Llagas", consejera de Isabel II, sor Patrocinio, que pasó aquí los últimos años de su vida


La iglesia de San Nicolás el Real, fachada de ladrillo destaca la portada barroca de piedra, de fines del siglo XVII. En ella, desde una hornacina, la estatua de la Fe preside una representación de la Santísima Trinidad


El interior repite el modelo arquitectónico jesuita, guarda dos obras de especial valor: el altar mayor y la estatua yacente del comendador Rodrigo de Campuzano


Iglesia de San Ginés, fue, antaño, la del convento de Santo Domingo, s. XVI. Enorme fachada de piedra, la portada queda enmarcada por dos grandes contrafuertes que se prolongan en espadañas. Sobre el rosetón central figura el escudo de la orden de Santo Domingo


El interior, de una sola nave con capillas laterales, pueden contemplarse ejemplos excelentes de escultura funeraria, a los lados del presbiterio, las estatuas orantes de los fundadores del convento


Colegio Niña Maria R.R. Adoratrices



Palacio de la Diputación Provincial. La fachada principal, marca con estilo académico el carácter oficial del edificio


Restos de la iglesia de San Gil en la plaza del Concejo. En esta pequeña plaza se reunía el Concejo medieval, pudo ser el centro de la ciudad medieval en algún momento de su historia. La trama viaria de las calles adyacentes, irregular y estrecha, recuerda la antigüedad de la zona


Iglesia de los Remedios, renacentista s. XVI, formaba parte del convento y Colegio de Doncellas de Nuestra Señora del Remedio, en su exterior resalta la bella composición del atrio, formado por tres grandes arcos de medio punto


Panteón de la condesa de la Vega del Pozo. La ciudad de Guadalajara debe al mecenazgo y a la filantrópica duquesa de Sevillano, condesa de la Vega del Pozo, uno de los mejores conjuntos arquitectónicos de fines del s. XIX


Tiene planta de cruz griega, rigurosamente simétrica. En su interior, destaca el altar, presidido por un excelente calvario


El panteón, cuya cúpula de cerámica vidriada es uno de los hitos de la ciudad, refleja la influencia del arte del norte de Italia, combinando elementos orientales y occidentales, que dotan al edificio de cierta estampa bizantina


En todo el edificio, en cada detalle, con insistencia, se revela la riqueza de materiales y la perfección de su acabado, en la cripta, el imponente grupo escultórico, de Angel García Díaz, que representa el cortejo fúnebre de la duquesa


Conjunto del convento de la Piedad y palacio de Antonio de Mendoza. A la izquierda, la portada plateresca de la iglesia, coronada por la escena de la Piedad, hoy rehabilitado como instituto de bachillerato


La portada del palacio, concebida como un arco de triunfo, repite motivos ornamentales de carácter militar


El patio del palacio, constituye uno de los mejores ejemplos de la primera arquitectura renacentista de Castilla. La búsqueda deliberada de la proporción y el equilibrio, así como el uso tectónico y artístico de las zapatas, caracterizan esta obra


El recorrido por el claustro permite admirar otros elementos, como la escalera, el artesonado y el gran escudo imperial


Convento carmelitas de San José. En la fachada de la iglesia, a izquierda y a derecha, los escudos de los fundadores del convento, Frías y Mendoza; en la portada del convento, figura el escudo del Carmelo


Capilla de Luis de Lucena, uno de los edificios más interesantes de Guadalajara, unas torrecillas cilíndricas, bajo un extraño alero, simulan una obra militar


Revela la tradición mudéjar en el uso del ladrillo, pero su estilo caprichoso obedece al manierismo del s. XVI


El interior exhibe un estilo no menos caprichoso: en las pilastras, que introducen una mezcla de dórico y jónico


Las bóvedas, pintadas por Rómulo Cincinato, que también trabajó en el palacio del Infantado, desarrollan un programa iconográfico de características simbólicas


Los frescos pintados por este artista llegado desde Florencia, por mandato de Felipe II, para participar en la obra pictórica de El Escorial


Una escalera de caracol en la tribuna de la capilla sube al piso superior, donde se tiene esta perspectiva de la bóveda


En su interior se halla un pequeño museo


Concatedral de Santa María. Final del s. XIII, se aprecian tres estilos: El mudéjar, que define las puertas y la torre, inicialmente exenta; renacentista, incorporado a principios del s. XVI, en el pórtico, con capiteles alcarreños, y el barroco, en la bóveda interior


Interior de tres naves con arcos apuntados, muy transformado, se suceden las capillas, lápidas, altares y otras obras de arte


 Entre las que destaca el retablo policromado


La torre del Alamín y el puente de las Infantas, constituyen un conjunto de especial interés, la torre defendía el puente, es de planta cuadrada, de tres pisos cubiertos por bóvedas de ladrillo


La torre del Alamín alberga ahora una exposición permanente sobre la ciudad medieval. Una maqueta explica el emplazamiento defensivo de Guadalajara, entre dos barrancos, y muestra su antigua trama viaria, de calles estrechas adaptadas a las curvas de nivel


Palacio de la Cotilla. La construcción de esta noble casona de los Torres se remonta al s. XVI, según revela su portada blasonada


El patio central en que descubrimos la influencia del modelo trazado por Lorenzo Vázquez en 1500


A finales del siglo XIX, los marqueses de Villamejor dieron a su palacio un toque oriental siguiendo las modas decorativas que imperaban entonces en Europa


Después del paso del tiempo y de la alternancia del gusto, se mantiene impecable la decoración mural en papel de arroz del llamado Salón Chino


Papel pintado en el que se reproducen distintas escenas de la vida y leyendas épicas


Ejemplo del arte decorativo de la dinastía Qing. Su rareza en España le otorga un valor excepcional


Palacio de la condesa de la Vega del Pozo. Destacan la torre de la capilla y su portada, rematada por un magnífico relieve que representa el martirio de San Sebastián


Iglesia de San Francisco, de mitad del s. XV, perteneció inicialmente al monasterio del mismo nombre, bajo la Orden de los Templarios y posteriormente pasó al cuidado de los franciscanos por iniciativa de la infanta Isabel de Castilla


Ana de Mendoza sexta duquesa del Infantado, costeó un nuevo claustro y una cripta, actualmente recuperada


Bajo el ábside de la iglesia, destruida y reconstruida varias veces se ha conservado un tesoro poco conocido pero de gran valor arquitectónico, el panteón de la familia Mendoza


Uno de los panteones más extraordinarios de España; toda una joya del barroco español


Realizado a semejanza del Panteón de los Reyes de El Escorial


A todo lo anterior hay que añadir, el sosiego de esta bella ciudad, la buena gastronomía y obtendrás unos días inolvidables


2 comentarios:

  1. Manuel como todos tus reportajes extraordinario de una ciudad como Guadalajara. Las fotos que mas me he fijado son aquellas donde se ve el escudo de los Duques del Infantado y no por llamarme la atención ya que estoy canso de ver ya que coincide con el de la localidad de residencia, debido a que la zona fue en su época de su jurisdicción.

    Saludos.

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  2. Que bonito reportaje has hecho de mi ciudad... no te has dejado nada por ver.
    Saludos
    Azucena

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